Utilizar cubiertos distintos para remover la comida que está en el fuego de las personas celíacas de la del resto de la familia.
No cortar el pan sin gluten con el mismo cuchillo que el pan normal ni tampoco sobre la misma tabla.
Cuidado con la mantequilla, si toda la familia introduce el cuchillo en la mantequilla con la que después se untará el pan de trigo, quedarán restos del pan de la misma.
Algo parecido sucede con la mermelada.
Ojo con la reutilización del aceite donde previamente se han hecho croquetas, calamares o cualquier frito que lleve harina de trigo. Consejo: poner siempre una etiqueta al aceite que se piensa reutilizar para saber qué se ha cocinado antes con él.
La limpieza del horno, donde se cocina de todo y para todos, con o sin gluten, es siempre muy importante. Conviene limpiar bien y no mezclar nunca alimentos con y sin gluten.
Etiquetar aquellos productos sin gluten que se hayan vaciado de latas ( por ejemplo, salsa de tomate) en botes de cristal para saber exactamente qué marca de producto contienen.
Separar en el congelado en recipientes distintos aquellas recetas caseras sin gluten que hayamos cocinado y etiquetarlas convenientemente.